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Hola, Julián y demás viajer@s!

Como me pedías,con sumo placer, trataré de contar mi experiencia durante el viaje.

Si me permitís, debo remontarme a más de un año atrás, cuando, allá a finales de 2008, la idea de ir a ver la aurora boreal me hizo comenzar una búsqueda que finalmente culminaría en el viaje de 15 días que acabamos de realizar. La idea comenzó con Noruega como destino principal, pero fue evolucionando por unos motivos y otros para, poco a poco, tomar su forma definitiva. Así que visitaríamos Helsinki, Tallin, San Petersburgo y Laponia.

Me remonto a los inicios del viaje para poner de manifiesto, dentro de las limitaciones que el lenguaje impone a los sentimientos, la ilusión que todos y cada uno de los componentes del grupo puso en este viaje, intacta durante más de un año que se acrecentaba con cada día que pasaba y que nos acercaba al inicio de la aventura.

Partimos pues, ilusionados, desde Málaga hacia Helsinki. Nos alojamos en el Linna Hotel, como su nombre indica, es un antiguo castillo remodelado y convertido en hotel. Está bastante céntrico y es muy bonito. Allí nos sorprendió lo que sería una constante en el viaje: la nieve. Como sureños, estamos poco acostumbrados a convivir con ella y para nosotros fue una experiencia fantástica: creo que jamás me cansaría del crujir de la nieve bajo las botas!

Otro día visitamos Tallin, a tan sólo dos horas de Helsinki es una ciudad encantadora y encantada… pues nada más pones el pie en su casco medieval te transportas en el tiempo hacia la época donde las princesas, los dragones y los príncipes poblaban las leyendas y los cuentos. Quisiera, desde aquí, dar las gracias a María, por ser nuestra amable y paciente guía, que nos hizo descubrir una ciudad diferente que jamás hubiésemos visto por nuestra cuenta.

De regreso a Helsinki, dormimos en el Linna Hotel para, a la mañana siguiente, poner rumbo a San Petersburgo en tren. Tras los trámites de aduana (que se efectuan en el tren), llegamos a la ciudad de los zares, magnifica muestra del esplendor ruso. Una joven ciudad que sorprende y maravilla al viajero en cada rincón que éste visita.

Al contrario de lo que se pueda creer, San Petersburgo es una ciudad cosmopolita, bastante segura para sus 13 millones de habitantes y sólo hay que tener ciudado de los carteristas, aunque en invierno es bastante difícil que puedan sustraer algo de los bolsillos que quedan sepultados bajos capas y capas de ropa. Nosotros contratamos un guía, y nos fue de maravilla, pues, con el tiempo justo como lo teníamos, aprovechamos al máximo nuestra estancia. En los tres días que estuvimos, visitamos el Palacio de Catalina (en Pushkin, con su famosa sala de los espejos y la sala ámbar), las Iglesias de San Nicolás, Salvador sobre la Sangre Derramada (una maravilla), el Hermitage y la fortaleza de San Pedro y San Pablo, además del metro… jeje.

Nos alojamos en el hotel Sokos Palace Bridge, en la isla de Basilio. El hotel es magnífico e incluye spa gratis de 7 a 10 de la mañana con todo tipo de saunas, baños turcos, piscinas, jacuzzis y un desayuno buffet estupendo.

De vuelta a Finlandia pasamos la tarde en Helsinki, visitando el Kiasma, el monumento a Sibelius y las tiendas de fantásticos sombreros. Luego cogimos el tren rumbo a Kemi. En Kemi hicimos la visita al castillo de hielo LumiLinna, una curiosidad donde maravillarse con las salas esculpidas en el hielo, donde tomarse un estupendo jugo de bayas calentito o tirarse por el tobogán de hielo con un «flotador» pegado al culete, je. Luego fuimos al rompehielos Sampo, una experiencia que no debéis dejar pasar si tenéis la oportunidad de pasar por Kemi. El antiguo rompehielos hace ahora las veces de barco turísitco e incluye almuerzo (estupendas las sopas de reno y salmón), una charla (en español) sobre el barco, una visita al puente de mando y la sala de máquinas y un chapuzón en el Golfo de Botnia, en el que, en traje térmico, flotas un rato en las gélidas aguas del Mar Báltico. Ah! Y de eso te dan un certificado!

Por la tarde, llegamos en tren hasta Rovaniemi, donde nos alojamos en el hotel Ounasvaara Pirtit, en una estupenda cabaña en la que sólo echamos de menos la chimenea. Al día siguiente fuimos a ver a Santa Claus! Nos dieron (bueno, compramos) el correspondiente certificado del Círculo Polar y nos metimos en la casa de Papá Noel, donde me sentí como uno más de los chiquillos que alborotaban en los pasillos de camino a la habitación donde espera Santa.

Al día siguiente aprovechamos para dar una vuelta por Rovaniemi y ver el Artikum, el magnífico museo de Rovaniemi, con amplia información sobre la cultura Sami y de la naturaleza finlandesa. Recomiendo la sala de las auroras boreales, donde, tumbado confortablemente, puedes ver un vídeo explicativo de cómo se producen, que se proyecta en el techo.

Esa misma tarde nos recogieron para ir a pasar una noche en el Arctic Hotel de Rovaniemi. Es un hotel construido de hielo, con sus habitaciones, capilla para bodas, restaurante… El trato es fantástico, la noche incluye la cena (un salmón a la parrilla exquisito), una noche en habitación de hielo y desayuno. Lo mejor: que te despiertan a las 7.30 con un zumito de bayas calentito! Una gozada. El hotel es muy tranquilo, goza de dos saunas de nieve y tiene la posibilidad de usar el transfer desde el hotel a Rovaniemi y viceversa. Ah! También te dan un certificado de haber pasado la noche en el hielo…

Por la mañana, tras una amanecer precioso, nos dejaron en la estación de autobuses de Rovaniemi para coger el que nos llevaría hasta Kakslauttanen. En principio, el sitio parece fantástico. Las instalaciones no están mal, tiene iglús de cristal en los que se duerme en camas articuladas desde la que poder observar el cielo. Este sitio es quizás, la nota algo negativa del viaje. El hotel es caro y no creo que tenga mucho más que ofrecer que cualquier otro de la zona, tan sólo el reclamo de los iglús de cristal o los de hielo (los hay mejores). Las cabañas están bien, pero no son nada excepcional. El servicio es pobre y se ven desbordados cuando el hotel está lleno (lo que ocurre a menudo, por cierto). Es obligatorio contratar media pensión y luego tardan más de una hora en servirte la cena porque se les ha acabado! Un desastre de organización tanto hotelera como con las excursiones, que cambian de horario según les place. Un hotel caro en mitad de la nada (el taxi a Saariselka cuesta 20 euros y el autobús, 4, con horarios muy malos).

En el hotel pasamos el resto de los días que quedaban de viaje. Pasamos, eso sí, tres días inolvidables montando en moto de nieve (eso me lo perdí porque estuve haciendo la denuncia del robo de la cámara. Ojo con el equipaje que te obligan a dejar en la habitación común, pues, además de la cámara, nos desparecieron dos gorros), en trineo de renos (un paseo cortito con café incluido) y, lo mejor, trineo de Huskies. Además de disfrutar de una mañana de esquí de fondo.

Pero lo mejor del viaje estaba por llegar. Una vez nos habíamos resignado a irnos sin cumplir el objetivo del viaje, la naturaleza nos obsequió, dos noches seguidas, con la espectacular aurora boreal. Es un fenómeno sobrecogedor a la vez que magnífico, cortinas de un verde pálido cruzan el cielo cuajado de estrellas y se enroscan sobre sí mismas para crear formas extrañas y fantasmagóricas. Por mucho que las hubiese visto en fotos, no podía creer que la estuviese viendo. Es una experiencia que hay que vivir, porque nadie es capaz de recrear con palabras o imágenes uno de los espectáculos naturales más bellos del mundo.

Con esa imagen en nuestras mentes, regresamos a Helsinki vía Rovaniemi, priemero en bus y luego en tren para volver a nuestra ciudad de origen habiendo dejado un poquito de nosotros en esas tierras de helados bosques donde la gente es amable y la naturaleza salvaje y espléndida!

Con muchas ganas de volver!!

Gracias por vuestra paciencia y espero que en algo os sea de ayuda o inspiración estas palabras.

Un saludo a tod@s,

MARINA

Por: Marina Jimenez Fernandez.
Calificación del viaje: 5/5.
Época: Invierno.
Tipo de viaje: Amigos.
Destinos: Kakslauttanen, Kemi Rovaniemi Helsinki .
Tipo de estancia: Multiactividad.
Organizado por: El blog de Finlandia
Hotel : Kakslauttanen Puntuación: 5/5.